Saltando y cayendo sobre rocas flojas, dentro de la enorme corriente de disparates, explicaciones sin sentido, sobre realidades que están ausentes. Despertando cada día después de un nuevo sueño olvidado, de un sentimiento pegado en la piel, un sentimiento de ayer, que quizas no existieron en esa condición. Lo abrazaba, saboreaba sus caricias, sin despertar aún, todavía el dormir era protagonista primero, haciendo hoy, dudar si realmente él me invadió durante esa mañana. En veinticuatros horas resultó estar jugando a colgarse sobre implícitos, tentando a acercarse, subiendo a pasarela esos secretos perversos, esos silencios dolidos. Ya no recordaba cómo había despertado, cuándo fue que me dormí. Pero ya no estaba, había regresado el antecesor, el primogénito de esta madre delirio, el mas protector, el más frío y sincero. El más raro de los extraños que se pasearon por aca, fue larga su estadía, sin embargo todavía no se marchó, acá llegó sin prisa, de la misma manera alguna vez saldrá. Entre tanto remolino, en el centro del caos, todo brilla y sonríe, si es así como, por eleccion estoy, trajo calma y refugio, luces suaves para adormitar, para calmar las agitadas mentes. Hasta el cielo se volvió oscuro y relampagueante, dejó caer toda su lluvia, para que él reaparezca, para que vuelva solo esa noche, por esa tormentosa noche él me acurrucó entre sus hombros, entre sus brazos convertidos en islas, islas entre interminables mares.
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