
BARDO BARDO BARDO BARDO dice:
cuando me di cuenta q el nunca habia sido mio xq nunca estuvo conmigo, xq yo no estaba ahi, no era yo
VaNe (X) (Z) (bah) dice:
PARA Q LEO BIEN LO Q PUSISTE

No me des el poder de castigarte
esta vez no quiero lastimar
estás a tiempo de escapar
de las garras de mi locura
busco súbditos que me quieran adorar
no te vayas a arrodillar
porque me apodero de tu libertad
y no me permitas volver
no te duermas, no te engañes
no te dejes atrapar
y a cualquiera engaño
para que me sepa actuar
que solo a mi me necesita
vos todavía podrías escapar.
que nada me tendrías que creer
solo sé pensar con mi instinto irracional.
mis pasiones son rígidas cadenas
no confieses que a ellas te querés entregar
mi devoción sabe volverse una tipa obsesiva
y mis actos de entrega se visten de paranoia
puedo revelarme si me actúan mal
el papel que vine a mirar
por miedo a que se quieran esfumar
llevando mi trono colgando atrás
esta vez regalo una advertencia:
conmigo siempre se termina por enfermar
y no te olvides que mi adicción
se llama “tiranía”
si encuentro en mis manos


Vacío, inestabilidad y una densa sensación de haber vuelto al punto de partida. Silencios que gritan pidiendo que esa perdida mirada vuelva a detenerse en nuestra dirección, que esa flecha vuelva a buscar nuestros órganos, una delicia que se ha escapado. Un mental eterno momento donde la sensación de Necesidad, eso que es lo único que logra quebrantar y empujar del trono a la independencia, eso que algunos llaman decisión propia, habiendo algunos otros que prefieren llamar Poder Sobre/De Sí Mismo, como sea, todo eso queda tirado sobre el asfalto y la Necesidad se ríe a un costado, en cuclillas, ironizando al malroto desde el cordón mientras que apoya su cara sobre sus rodillas.
Doloroso y placentero es el darse cuenta que nuestra libertad se ha ido. Por unos largos días no nos haremos cargo de nosotros mismos, le entregamos nuestro ser a cualquiera que se cruce en el tiempo indicado y dejamos que tome las decisiones sobre nuestras vidas, esas que nos cansan tanto cuando las vidas son nuestras porque andamos en libertad.
Pero el pozo oscuro todavía no ha llegado solo estamos cayendo al vacío , todavía falta el percibir, por fin, el fin.
¿Cuál es el fin?. El fin total de la oscuridad, el terrible golpe, la fractura interior llega cuando entregamos el mando y lo desprecian, o peor aún, cuando no notan que los hemos entregado. La respuesta negativa, esa que duele eternamente (en aquel mental momento) de entregar nuestra libertad y que NO nos devuelvan con la suya.
Simplemente porque nos quedamos sin nada sobre donde ejercer nuestro poder, perdimos nuestras vidas y no nos devolvieron otra a cambio. Ese es el fin.
Perdidos nos arrastramos a voluntad del que ahora aplica su voluntad sobre nuestros arrastrados cuerpos perdidos. Vacío absoluto, tormenta de sensaciones, una nube de humo tóxico para lo sentimental, y pérdida de todo, eso que el suicida dice que le han robado: las ganas de estar vivo.
Todo eso en un momento denso donde la Necesidad De Otro golpea y tortura, nuestra vida bajo nuestro mando agoniza, y solo sentimos la angustia que nos devora las entrañas al darnos cuenta que volvimos a sentir La Indiferencia. La Indiferencia de aquello que tiene en sus manos nuestras vidas y no le interesa es el golpe del fin del pozo. La Indiferencia es el fin.

Tengo un amuleto que aún tirada y lastimada me arrastra al ring, me grita que esté de pie ante el nuevo round y me avisa que hasta el próximo golpe tengo tiempo para levantarme.
Un especial amuleto enemigo que prefiere empujarme a bajar al ruedo, habiéndome incitado a afilar mi espada en sus debilidades, asegurándose de que yo sepa atravesar bien profundo a cuanto toro se me cruce.
Ha visto mi espectro flotando en la muchedumbre, lo mejor que pudo haber hecho fue lo que hizo: escupirme la verdad, que mi carne es demasiado humana para alimentar a los “divinos negadores”.
Me obliga a dejar de montar el teatro de la felicidad, no me hace chocar, me muestra que ya lo hice, porque así se percibe más, solo aprendemos dándonos cuenta que todo pasó sin habernos dado cuenta.
Un amuleto que no da suerte porque eso es para los que la necesitan, para los cobardes y para los que nunca sabrán construir sus propias armas.
Le pego gritos señaladores de sus fracasos, él disfruta sufriendo cuando le quito las vendas de los ojos, siempre me gusta hallarlo en temporadas donde se encuentra perdido y completamente vacío de certezas.
Mi amuleto sabe de mis armas pero no me las pide prestadas porque prefiere que las use contra él, sabe bien que es lo mejor que tengo, y es lo único merecedor de brindarle.
Me hace recordar que jamás manejaremos nuestras vidas, pero que tampoco es digno entregarle el mando a otro, nunca nadie se lo merecerá.
Un amuleto que digo que es mío pero que no pertenece, eligió la libertad de saber que siempre de algo dependerá, esa es su fórmula para pelear por ganarse su tan ansiada trasgresión.
Sabe hacerme pulir la artillería y preparar las pociones venenosas para que me fusile o intoxique si me freno en la plaza de los necios y cobardes.
Este amuleto quiere vivir otra vida conservando su identidad perdida, no le gusta la luz del día pero tampoco se deja guardar en el bolsillo.
Nuestros encuentros son en campos silenciados, nuestras charlas son debates, nuestro lenguaje son las equivocaciones y nuestros chistes son discusiones.
No me brinda caricias ni piropos baratos porque detestamos la compasión, nos negamos favores, desnudamos nuestros egoísmos porque nos gusta la guerra y nacimos para las batallas
Es el enemigo más cruel que encontré, su hobbie es contradecirme, mostrarme qué equivocada estoy, cuánto me falta para superarme, y qué lejos estoy de salir del barro de la comodidad.
Con su apariencia de oscuridad este amuleto sueña ser el héroe muerto de generaciones por venir, todavía me pregunto si a eso se debe el misterio que emana su detallista y minuciosa mirada.
Así nos castigamos, así nos fortalecemos, porque este amuleto no tiene piedad, porque es el único enemigo que haré feliz cuando muera por vivir desencadenada.