¿Y si miro más allá de este punto punzante?
Todo va mostrándome que ese punto va a seguir allí,
estático y brillante,por más que lo intente,
este punto no va a cambiar, y por lo que fue girando,
tampoco estoy segura de que deje de verlo.
Probé con la ceguera, y aún sacrificando mi vigilia, no dejo de ver este punto tan claro, no puedo negarlo,
es cruelmente llamativo.
Camino que pruebe, inevitable y certero, siempre me deja frente a él, siempre desemboco directo al centro de mi pesadilla, al centro de este punto.
Pensé varias veces que él seguía mis pasos,
pero eso no es más que una simple y precaria inocencia de mi
parte. Todo indica que llego sola y voluntariamente al paredón frente al punto.
Caminando hacia atrás o
llegando a los trotes eufóricos,
no hay otro destino que el mismo de siempre,
cualquiera de las maneras
terminan en el mismo escenario,
algunos actores secundarios nuevos, algún modesto cambio en el guión,
y aún así los titulares son eternos,
siempre los mismos en esencia, siempre somos tres,
siempre formando este punto, al cual no aprendo a no llegar.
Busco ahora una fórmula, ¿no puedo ver otra cosa?.
Si destruyo el punto triangular,
¿nada quedaría por mirar?
Creo que solo lo volvería más fuerte,
le agregaría la poderosa arma que brinda la nostalgia,
así alargaría mi tiempo de condena, no creo poder soportarlo.
Es extraño cómo a medida que
este punto se vuelve más claro,
cada días más aprendido,
va convirtiendo, simultáneamente,
el escape más confuso,
y a la solución la vuelve cada día más imposible.
Todo va mostrándome que ese punto va a seguir allí,
estático y brillante,por más que lo intente,
este punto no va a cambiar, y por lo que fue girando,
tampoco estoy segura de que deje de verlo.
Probé con la ceguera, y aún sacrificando mi vigilia, no dejo de ver este punto tan claro, no puedo negarlo,
es cruelmente llamativo.
Camino que pruebe, inevitable y certero, siempre me deja frente a él, siempre desemboco directo al centro de mi pesadilla, al centro de este punto.
Pensé varias veces que él seguía mis pasos,
pero eso no es más que una simple y precaria inocencia de mi
parte. Todo indica que llego sola y voluntariamente al paredón frente al punto.
Caminando hacia atrás o
llegando a los trotes eufóricos,
no hay otro destino que el mismo de siempre,
cualquiera de las maneras
terminan en el mismo escenario,
algunos actores secundarios nuevos, algún modesto cambio en el guión,
y aún así los titulares son eternos,
siempre los mismos en esencia, siempre somos tres,
siempre formando este punto, al cual no aprendo a no llegar.
Busco ahora una fórmula, ¿no puedo ver otra cosa?.
Si destruyo el punto triangular,
¿nada quedaría por mirar?
Creo que solo lo volvería más fuerte,
le agregaría la poderosa arma que brinda la nostalgia,
así alargaría mi tiempo de condena, no creo poder soportarlo.
Es extraño cómo a medida que
este punto se vuelve más claro,
cada días más aprendido,
va convirtiendo, simultáneamente,
el escape más confuso,
y a la solución la vuelve cada día más imposible.