19.12.08

Lámpara

"Saltemos - dijo - solo tenés que respirarme una vez más"





Resignado

Quedará en las sombras, con la melancolía a cuestas y mi dolor raspándole los tobillos. Pensará en volver, en hacerlo distinto, soñará el perdón, el mio, el de otra; más querrá el de él, y ninguno tendrá. Mañana lo volverá a intentar, otra vez desde el principio, convencido de que podrá estar, aunque se lo crea, aunque lo invente, no hay cambio, no. A la noche el cenicero, el techo, la música, y mi sonrisa romperá su garganta, llenandola de cemento, hechas cristales despedazados mis palabras. En su pecho el remordimiento, en lugar de mi cara; donde ayer estaba mi piel estará el aire, el aire denso del olvido. Vicios y sin nombres, luces, sonidos altos, itinerarios sobrecargados, proyectos ambiciosos, nuevas curvas, y sin embargo, mi lugar será espacio vació y acuchillante, puro pesar. Querrá lo que no tiene, por extrañar lo que perdió, dejará ir lo que quiso ser de su pertenencia, que ya no tiene, que ya no espera, que ya no vuelvo.

Escondido

León callaba, sentado mirando al balcón, pensando en la noche… la noche sin Renata, en la vida entera sin la mirada de Renata. Ella parecía llorar, y sin embargo, mirando fijo su reloj, dijo:
- ¿León? ¿Cómo describirlo? Simple: Mucho menos de lo que dice ser, mucho menos de lo que dice tener, y con una deslumbrante capacidad de hacer sentir a cada una de sus mujeres, las más intercambiables de las cosas. ¿León? Un puto sin amigos para retener lo que lo salva.
El sacó las manos de Renata de sus testículos, suavemente firme terminó:
- Es tu opinión.

18.12.08

De Pie.




El viento sopla fuerte, pero no es suficiente. Al dolor transportarlo, el arte salvará, el sufrir va a decantarse a través de las horas, solo dejarlas pasar, que el tiempo vuelva turbios los recuerdos enmascarados. Confié en que esta vez la soledad esperaba afuera, solo se mantuvo en silencio, dándome el permiso a sentir, me permitió olvidar por un rato que las huellas son impares, que los momentos eternos no son más que kilos a cargar cuando todo se vuelve sombra. La meta se transforma, el andar de a dos cesó, él no quiere estar, mi espalda lo enfrenta, y yo de pie. La tormenta no me duerme, la soledad de hoy no me alcanza, en el lugar de él hay un pozo ciego, en el de sus caricias mi fe. Camino de regreso a mañana, pensando en que yo volveré por mi.