El viento sopla fuerte, pero no es suficiente. Al dolor transportarlo, el arte salvará, el sufrir va a decantarse a través de las horas, solo dejarlas pasar, que el tiempo vuelva turbios los recuerdos enmascarados. Confié en que esta vez la soledad esperaba afuera, solo se mantuvo en silencio, dándome el permiso a sentir, me permitió olvidar por un rato que las huellas son impares, que los momentos eternos no son más que kilos a cargar cuando todo se vuelve sombra. La meta se transforma, el andar de a dos cesó, él no quiere estar, mi espalda lo enfrenta, y yo de pie. La tormenta no me duerme, la soledad de hoy no me alcanza, en el lugar de él hay un pozo ciego, en el de sus caricias mi fe. Camino de regreso a mañana, pensando en que yo volveré por mi.
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