26.11.07

Agazapada al sol, tirada a la luna




Enorscada

Tuve que encontrarte y decirte que ellos pierden sus minutos de gloria terrenal, se entretienen con ahorrar chirolas por tener un celular. Abandona tu personalidad porfiada! La gente es rara. Dejan pasar los días sin frenar a ver todo lo que hay para mirar sin tocar (la destrucción no duele mientras sea táctil). No hay necesidad de compartir necesidades, si no te preguntas lo que necesitás. Los pianos tampoco están de moda, comprate un agua y disfrutá la joda. No vayas a tener infancia mental, eso es una enfermedad en este lugar. No te rías de eso, es una desgracia en esta sociedad, COMUNidad (Común Ni Da) es sinónimo de vulgaridad. Tanta fijación sádica anal pueden tener que admiran culos, tan anales pueden ser?. Voy a dejar de quejarme, mejor me vuelvo a mi realidad, no es saludable forzar espacios. Reír, oler, observar, obsesionar, llorar, reír de nuevo y con la sonrisa siempre por salir (Así como enojarse se sabe disfrutar). Los trenes no son solo medios de transporte, hay que saber viajar, sin preocuparse por llegar. El verde del semáforo no se compara al pasto en una tarde de sol del que da solo un poco de calor, y fruncir la ceja por una buena razón. Como el gato con todos atentos los sentidos ante pequeñeces como una mosca. Cada cual con su historia encima o atrás, nunca porvenir, podrá buscar lo que cree que le falta para intentar creer lo que quiere querer creer. No más necesidades de mentiras compartidas, ya verás cuando te mueras si existe el más allá, ahora estás acá. También le tenés alergia a la primavera, salir a festejar es comercial, no hay feriado para salir a mirar. No hables de colores, la gente no entiende que no hablás de ácidos. Pero para qué decirte más, si vos no salís a disfrutar, no te vas a dejar sentir por esto que te escribí

21.11.07

Por Siempre Desterrada


La Reina sus manjares le brindó, el más confortable lecho le preparó, las más armoniosas poesías le cantó, sus mejores vestidos le obsequió para que la despreciable mendiga corra por las sombras gritando que ella los diseñó. Una cobarde que embriagó de lealtad, una torpe que no dio cuenta de lo víbora que resultaría su Majestad. De víctima indefensa le convenía seguir actuando, porque de tanto joder, a la jueza puso histérica, y después de un buen baldazo, la encadenó a la silla eléctrica. Una escolta de bandera pirata que por la proa el capitán tuvo que empujar. Mordió la mano y ahora el amo la va a enroscar, la va a marear, la va a rodear y sola como un perro se va a derrumbar. Una putita con poca calle se enamoró de quien dijo ser ventaja, se durmió y a destiempo la Madama a latigazos y sin navaja tiró su cuerpo a la zanja. Una pequeña pulga que demasiado alto saltó, tanto y tanto que al gato fastidió, quien de un solo zarpazo la atravesó. Fue muy poco astuta su traición, se intentó erguir y así perdió la protección, ahora la reina goza de verla perdida en su desesperación. Así desterrada de las profundas tinieblas anda dando pena en las puertas de un vulgar y soleado palacio, busca auxilio porque necesita ampararse del sadismo de su artífice. Tanta ingratitud sangró la herida en la deslumbrante Creadora, su ira avivó a penas dio cuenta de su equivocación, se desenterró el puñal del pecho y esto escribió.

18.11.07

Tanto

Estaba justo en la esquina, o cruzaba o me volvía marcha atrás sin darme cuenta que fuerte soplaba el viento. Momentos decisivos que solo me ayudan a dudar. Como no tenia ni primera ni reversa me fui adentro. Encontré un gran desorden, nada tenia un lugar y me sobraban un par de elementos. Volví a dudar si volver a salir. Se frustraron mis ganas de huir al encontrar el paredón de la comodidad. No elegía quedarme en el caótico interior, pero las opciones no se anoticiaban. Nuevamente tenía que decidir, así fue que otra vez dudé. Esta vez ya creía saber que me tenia que quedar, pero me restaba averiguar si ordenar o empezar a destruir para armar algo nuevo. No existían razones, ni para apurarme, ni para salir a mentir, solo tenía en la mano una duda de ansiedad por decidirme. Me arremangué los miedos para empezar a juntar tanto cristal roto. Y una vez que terminé, volví al principio. Ya había amontonado el desorden, solo lo había convertido en esa masa indefinida que la antropología llamó la Otredad de la Mismidad. Todo mi salvajismo envuelto en papel celofán, otro poco de porquerías confusas. Elegí lo que hoy considero la mejor opción, me até con mucho temor los miedos, y me senté a un costado, bien pegadita a la bolsa de consorcio que tan mal olía. Como no quería seguir dudando la desarmé, la inspeccioné y empecé a revolver todo eso, para separarlo, para mirarlo bien de cerca, aunque me tire el zarpazo. El caos comenzó a encontrar el cosmos que tanto buscaba, el dolor cesaba y el instinto suicida me empujaba a continuar. Confié en que no había un fin, que nunca terminaría la tarea de ordenar, que siempre tendría que ocuparme de esto, y por tanto cristal roto siempre me quedaría sin volver atrás. Con semejante confusión no tenía motivos para quejarme, una maldita señal de que sigo viva, ese huracán no me arrancó del todo la sensibilidad (se confió de dejar temor). Abrí un nuevo plano donde encontrar un caos para entretenerme cuando no tenga nada más que mirar ahí afuera. Un tiempo de pausa y que el mundo siga girando porque yo no tengo nada que hacer en él. Me hice responsable de tantas respuestas erróneas, reformulé mi pregunta para seguir cuestionándome por qué fue que llegue a tener que ensuciarme las manos con estos resabios de falsa felicidad. Costó varios anestesiantes el momento de pausa, pesaba más que los disfraces de los que me hablaste una vez. Me fundí entre el desorden, la mezcla y la confusión para poder sostener mis ganas de no meter la marcha atrás. Es que no es fácil hacerse el guapo cuando te pesa el bastón del recuerdo, pero no encontré otra manera de poder hacerle frente, era esta mi forma, prestarme atención y dejarme cortar por tanto cristal para formar los cayos que lo sostendrán. (Debería agradecerme que no lo mate). Mi tiempo de confusión se transformó en tiempo de campeón, me desaté los miedos y me desenredé los rubios, para cruzar bien puesta la esquina que retomé para volver a dudar.

Vous Avez


Hoy pensé que tu espectro me acechaba como un tigre con ganas de mi dichoso presente (“la dicha no es una cosa alegre”). Hasta que pude dar cuenta que no sos más que mi propia sombra. Entonces, con tranquilidad y muy despacito cerré la puerta, apreté los labios y le hice una mueca irónica a tu imagen, que no es mas que una fea copia de la mía. Esa vida pasada que se quiere entrometer en mi soledad (bendita y sabia soledad!). Recordé qué fácil y cómodo era putear la rutina y abastecerme con lo que veía. Extrañé nuestras risas y sonreí pensando en nuestra ingenua vulgaridad. Debería disculparme por mi hostilidad, pero así tendrías un lugar que no QUIERO ocupar, y vos no sos digna de reemplazar. Mi imagen es despreciable y vergonzante, pero me pertenece, porque yo fui su mentora. Vulgar si, copia no. Creerás que esto es una batalla para conseguir tu rendición, equivocada estas, esto es contra mi pasado, que vale mas que lo poco que llegarás a hacer y ser después de mucho andar, siempre terminarás cayendo, ocultándote entre mis sombras. Sos parte de la masa falsificante de personalidad. Por mas estudiados tengas mis pasos, no podrías jamás sentir lo que he pisado, será perdida de tiempo para tu lento cerebro. No quiero tu perdón, ni tu reconocimiento, no quiero mi imagen entrometiéndose en mi abstracción, no quiero mi pasado (aunque me da la altura para reconocerlo). No quiero mi vieja concretud, pero tampoco te la regalaré, es mía, despreciablemente mía y no te da la talla para sostenerla. Mucho menos para morir por ella. Mucho menos para renacer por más. Así fue que gritándole todo esto a tu fantasma le patee la cara, y me volví a sentir nuevamente única.

10.11.07

El sádico placer de vivir junto a la Otredad


Te esforzaste en vano, le dije, no vas a entender que por más rápido que corras, jamás vas a volar. Vas a creer porque vas a ver que nada podrás hacer para devolverme al lugar desde el que te engañé. Solo victimizarse a cambio de poder. Así te engañe, sin uñas ni colmillos. Un corderito que ató al lobo. Es que este ingenio mató tu investigación por curiosidad. Esta vez el gato te engaña fingiendo temor y debilidad, (que astuto!). Una linda trampera te fabricó el ratón. Es que no sabe de viejo, sabe de prueba con él como error. Desobedecí a aquel que pedía seguir siendo engañado. Lastimé su poder mostrándole quién soy (no se come todo de un bocado). No quise suturar su herida, y en afán de mi verdad clavé más profundo mi puñal. Intenté que digiera él mismo, lo que no podía dirigir, pero no hubo caso. Hasta que le tuve que susurrar al oído: “no busques en mi una dama que yo solo soy de compañía”. Se dio cuenta, Julieta se tiró del balcón, no le quedó otra que convertirse en perseguidor, porque ella a Romeo ya lo pateó. Pero claro!, el que sabe la padece disfrutando la negación. Así que le di tiempo para que junte de a poco sus cosas, se sacuda un poco los buenos momentos y se largara. Exigí que antes de cerrar la persiana por última vez me arranque el escudo de un golpe y me grite: “Fuiste una buena compañía, pero yo te quería dama”. Claro que no lo hizo, nunca pudo regalarme una buena canción de su autoría. Después de eso se fue. Sí, se fue sin haberme explicado porqué es que nos gusta tanto el engaño.

6.11.07

Una nena, un chofer (sin "y")


Al primer encuentro se ganó un lugar en mi cuaderno de aventuras, y ya al segundo tarareé unos versos de rima tierna y divertida. La fantasía ardía. De groupie a niña, de niña a mujerzuela, a la inversa, y físicamente del living a la cama, y no invertido. Una versión moderna e inteligente de revuelco astuto y despreocupado.
Me asomé por la ventana de su "bondi" al que me había subido por la madrugada, no podía ver mi casa, pero rapidamente pensé: "Tranquila, te bajás en la próxima parada".
¿Cómo es él desde mi megalomanía? Uno de esos tipos que no hay que dejar de probar para poder dejarlos pasar rápido, esos que no son aconsejables para los problemas cardíacos de tu papá y los proyectos de estabilidad de tu mamá.
Solo agasajé sonrisas, miel y paz, es decir, lo mucho que tengo. Fuego un poco, de aquel que quema, pero que ni arde, ni lastima.
Yo que ando siempre buscando el blanco donde clavar el arpón, no quise descubrirle las sombras, así se iría rápido y sin excesos que lamentar. Tampoco dejé que me saque la piel, ¡que peligro tan grande quedar desvalida frente a un vendaval así!.
Le regateé el "chau" porque sabía que no me estaba yendo, porque nunca había llegado. Por suerte nunca terminamos. Quizás no lo vuelva a encontrar, ojalá que no, porque me entusiasma el persistir atemporal (ni en pasado, ni en futuro).
Este es el placer de lo sucinto, que no engaña, ni prolifera, simplemente vibra. Hoy no tengo que barrer fantasmas, ni embolsar cadáveres, solo me dejó un sonriente recuerdo, un par de notas y una bocanada para escribir.