dos elementos formando todo el espacio, y todo lo que queda
por fuera, importando menos que una hoja cayendo.
Solo lo que deseo y yo, ni más ni menos que lo de siempre,
estando siempre donde se quiere estar,
también (y tan mal) como siempre.
Con la infancia desplomada sobre la moral y la cordura,
todo el capricho sobre la responsabilidad,
y ahí la escena reinante, la ira reina, la desmesura suelta.
¿Podría algo darme más placer y más dolor al mismo tiempo?
Seguro que sí, pero ahora no existe más que esa catástrofe de descarga y yo,
el mundo entero consistiendo solo en eso, bien encerrada ahí,
lo más lejos posible de cualquier soga que me salve,
de cualquier cosa que me saque de ahí.
Teniendo en claro que otra vez estoy de reversa, equivocada,
tan furiosa como errada, tan enorme como débil,
perdiendo de nuevo todo tiempo crecido.
