23.11.08

Isla de arena

Saltando y cayendo sobre rocas flojas, dentro de la enorme corriente de disparates, explicaciones sin sentido, sobre realidades que están ausentes. Despertando cada día después de un nuevo sueño olvidado, de un sentimiento pegado en la piel, un sentimiento de ayer, que quizas no existieron en esa condición. Lo abrazaba, saboreaba sus caricias, sin despertar aún, todavía el dormir era protagonista primero, haciendo hoy, dudar si realmente él me invadió durante esa mañana. En veinticuatros horas resultó estar jugando a colgarse sobre implícitos, tentando a acercarse, subiendo a pasarela esos secretos perversos, esos silencios dolidos. Ya no recordaba cómo había despertado, cuándo fue que me dormí. Pero ya no estaba, había regresado el antecesor, el primogénito de esta madre delirio, el mas protector, el más frío y sincero. El más raro de los extraños que se pasearon por aca, fue larga su estadía, sin embargo todavía no se marchó, acá llegó sin prisa, de la misma manera alguna vez saldrá. Entre tanto remolino, en el centro del caos, todo brilla y sonríe, si es así como, por eleccion estoy, trajo calma y refugio, luces suaves para adormitar, para calmar las agitadas mentes. Hasta el cielo se volvió oscuro y relampagueante, dejó caer toda su lluvia, para que él reaparezca, para que vuelva solo esa noche, por esa tormentosa noche él me acurrucó entre sus hombros, entre sus brazos convertidos en islas, islas entre interminables mares.

18.11.08

El tumor




Es todo una trampa, ya lo entendí. Tres personajes jugando conmigo, una alianza perversa, conspirando contra mis aires de paz y equilibrio. Ahora que lo descubrí debo pensar cómo responder, no hay tiempo de preguntarme el porqué de este sinsentido, aún golpeada puedo seguir de pie, solo tengo que planear una nueva estrategia vencedora. Voy a correrlos, quizás sentada, quizás de prisa, terminarán atrapados entre ellos, salto del círculo y de afuera lo manejo. Los veo maniobrar, ahora me cierra, cada pieza encajando exacto en el plan, los espío agazapada mientras tejen mentiras y engaños, artificios y despiadadas escenas de dolor. Para estos juegos no fui educada, para enseñar no me he de esforzar, acá yo solo vengo a hacerlos callar, a envenenarlos por destreza y agilidad. La inteligencia ya me deja triunfal, aunque salir ilesa no es mi gracia, con solo frenar, yo gané, yo escapé, porque sólo yo ya lo entendí.
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Orquídeas e insectos

"La question es que es maravilloso que, cada una de estas flores tenga una relación especial con el insecto que las poliniza. Cada orquídea se parece a un determinado insecto, así que el insecto se siente atraido por esa flor, su doble, su alma gemela. Y no hay un anhelo mayor para él que hacerle el amor. Cuando el insecto se aleja, divisa otra flor alma gemela y le hace el amor, polinizándola. Y ni la flor, ni el insecto entenderán jamás el significado de este acto de amor. Pero cómo van a saber ellos que gracias a su danza el mundo sigue girando, y así es: por el simple hecho de hacer lo que están llamados a hacer ocurre algo grande y magnífico. En ese sentido nos enseñan a vivir, nos enseñan que el único barómetro que tenemos es el corazón, que cuando descubres tu flor, no puedes dejar que nada te aparte de ella."

7.11.08

Luz

Con desgano abrió su casilla, señales. Los ojos se prendieron, de sus poros salió luz, su boca se hizo una gigante sonrisa, euforia del nuevo encuentro. Leyó la bienvenida, la invitación encubierta, y también leyó el miedo, la inseguridad, la culpa. Importaba todo, hasta el pequeño signo en ese lugar específico, la repetición de determinadas letras, y la rugiente voz de León andaba en barco por su sangre.
Al lado yacía un cadáver, uno de los sin nombre que la abastecían de necesidades básicas, bien básicas. Dormía en el piso, de la misma manera que en la vida de Renata.

5.11.08

Mi Correspondencia no correspondida (ni respondida)






A veces pienso que las explicaciones son para los que no entienden, otras considero que lo
implícito es para los cobardes. Llamo "cobardes" a esos que vos llamas "no van de frente",
hablamos de lo mismo, pero yo prefiero la armonía. Me pregunto si seré lo que intento ser, o si solo soy lo que puedo, mientras imagino que reflejo lo que quiero ser; me respondo que no sé lo que soy, no sé lo que me das y no sé lo que doy. Irónicamente, alrededor solo crece lo que no veo
que doy, reniego con la excusa de que es lo que me toca; es lógico... nadie acepta lo que no quiere ver.
Aprendí a caminar firme solo emanando hielo, seguro porque el frío es mi hábitat, no encuentro dónde pisar cuando el clima es cálido, comienzo a sentir algo así como... como... miedo. Hasta me
cuesta pronunciar esa palabra tan cargada de mi: miedo. Me tomó un tiempo importante el entender porqué no entiendo al miedo, pero por suerte para mi autodestrucción, soy necia, así que con un poco de masoquismo concluí que he desterrado a la palabra miedo de mi vocabulario, o al menos la cambié por la palabra LUCHA. Será que cuando uno se maneja a los golpes no entiende de cobardías, o será que cuando la fuerza es tan porfiada solo sabe arrazar. Todo va bien mientras uno no descubra que siente miedo. Ojo! no todos le temen al miedo, te aseguro que he tenido la desagradable experiencia de conocer y convivir con "personas" (lo pongo entre comillas porque no puedo dimensionar la idea de que sean de misma especie) que viven gracias al miedo, se refugian en la debilidad y así engañan a los fuertes. Siempre pensé que esa gente era inofensiva, ahora considero que son unos hipócritas, nocivos sin escrúpulos, a los que solo se derrota con un arma: la honestidad.
Nuevamente me descubro esquivando, evitando a mi salvajismo (que solo juega para, por y contra mi) que no para de deicrme: "estás siendo mediocre, estás siendo cobarde". Tengo una parte completamente suicida, no suele atacar mi cuerpo, se deleita con mi mente, se alimenta de mis impulsos. Enfrentada a esa parte está mi lado estratégico, lucha por sobrevivir, piensa, evalúa, se conserva, se cuida y sobre todo se dedica a prevenir. Estas partes de mi no se suelen molestar entre sí, cada una hace lo que le corresponde dónde le corresponde. Las dos bajo mi ilusorio mando; primero analizo la situación, luego decido cuál de las partes manejará dicha situación. Así logre lo quise, y lo que no logré fue porque no lo quise del todo. Ahí apareció mi
salvajismo: "dejá de marearlo, solo evadís de vos misma a tus propios miedos".
Bien, a los hechos. Mis dos partes, la suicida y la estratega, se han entrometido en el mismo asunto, no he llegado a la conclusión del análisis de la situación, no estoy mandando (ni siquiera como mentira), y ninguna de mis partes quiere abandonar la lucha por el timón. ¿Qué es lo que siento? Miedo. ¿Qué hago yo con los cobardes que se resguardan tras el miedo? Lleno las palmas de mis manos con honestidad y les agrieto las mejillas de sus enmascarados rostros. Entonces, sin piedad, debería hacer lo mismo conmigo. Es difícil enfrentarse a un guerrero que solo avanza cuando no teme destruir, es difícil reconocer que ese guerrero soy yo. Tengo que aniquilarme con la verdad, para vencer los miedos y aprender a caminar donde no hiela. pero lo extraño es que tengo que mostrar lo que considero debilidades para volverme fuerte. O solo dejar de considerarlas debilidades y llamarlas sentimientos.
Me saturó el escape, me cansé de la huída, detesto la lucha entre mis partes, la lucha silenciada que cada vez que se le antoja hacer un poquitito de ruido, me perturba y enloquece. Fuiste testigo de los distintos accionares de mis muy diferentes partes, capáz sospechaste la existencia
de una lucha entre ellas, pero como jamás lo hicimos verbal, me intenté convencer de que no se hacía evidente. Por esa razón, silenciaba la batalla y continuaba a los zigzagueos, una caricia y un
zarpazo, dependiendo de cuál de las partes ocupaba el trono de la situación. Anoche pensé en que
tu accionar dependía del mío, es decir, a cada zarpazo mío respondías con uno tuyo, lo mismo con
las caricias, todo como en una misma bolsa, todo como encubierto.

Bajo la guardia, y muy en serio te digo que te quiero, que tengo ganas de jugar con vos a no atarnos pero a tenernos, sin miedo, jugar sin reglas, sin saber a qué jugamos. Hoy me quedo o me
voy, pero no me silencio nunca más, hoy me aflojo, hoy doy eso a lo que temo, doy mis brazos sin cadenas. No interesa mi elección, ya convertí esto en una historia, por vez primer sin histeria y
mostrando lo que soy desde el minuto inicial. Estuve cuidándome de que me maten, me estuve
cuidando de morir, hasta que dejé de sentirme viva por miedo a sentir.
Como verás, y para concluir, detesto la cursilería formal, y no me brotan con facilidad las
palabras sentimentales, pero cuando quiero entrego MI forma de ternura; detesto los compromisos de estar, pero siempre que quiero me gusta acompañar; detesto la normalidad y me entrego a la diferencia cuando hay materia prima para crear; detesto el asfixio pero por esta vez salgo de mi escondida soledad para invitarte a más; detesto las novias y solo sirvo para fiel cómplice. Confío en mi parte suicida, confío en mí, y con esto basta.

"Todas las verdades silenciadas acaban por destilar veneno" F. Nietzsche.

3.11.08

Refugio

Tiene ganas de oírla, de verla desplegar carcajadas por su habitación, contorneando sus redondas caderas entre sus sillas y el televisor. Anoche soñaba que la encontraba por calles perdidas, la vio caminar firme y sonriente a su beso, a su abrazo, sintió su mano recorriendo su pálida espalda, sintió cómo sus dedos celebraban el tacto de tan suave piel. Tiene bien en claro que ella aún tiene bendiciones que darle, que ella aún quiere de sus palabras, que es suya aunque no la toma, eso lo detiene, y sin embargo lo empuja lejos. No es ella quien lo echa, cómo lo va a despedir si duerme afiebrada detrás de su puerta cerrada, que él no abrirá por principios que condenan si se violan. Es la culpa de romper respetos, de tener a cargo un corazón ajeno, de haber hecho tantos agujeros eternos en historias fracasadas, es culpa de ser humano, de ser solitario y tan dependiente de compañía permanente. Es un conflicto bélico entre sus instintos y su juez interno, que aunque nada delate su fantaseado encuentro con ella, tampoco habrá algo que haga callar el silencio del remordimiento. Le puede escupir indiferencias, mostrarse de espaldas sobre la otra vereda, y hasta gritarle en su tierna cara que ella nunca fue algo más que una imagen cercana, un hermoso cuadro revolcado entre sus sábanas; y ella se lo va a creer, y a él le va a doler si ella lo hace. Está pensando el infinito número de razones que tiene para no abrirle la puerta, para dejar que se despierte y se vaya lejos, sabe de su vida, de su forma y de su eterna búsqueda de vacío, sabe que no podrá con ella, pero quiere regalarle su collar, hacerla su pertenencia. ¿Cómo lograr un último banquete, como saciarse de ella, cómo hacer para no querer más de su gracia, cómo inventarla en otro lugar?. Sus miedos lo dejan dónde está, atrás de esa puerta, asomado viéndola arrastrada y sangrante, sus dudas lo paralizan y agazapan, su pasado lo advierte y lo cuida de dejarla pasar, su presente lo estabiliza en la híbrida comodidad, hasta que ella se decida a marchar, hasta que se quede imaginándola volver para habitarlo.