Algunas razones para que te moleste una persona
- porque tiene lo que no gusta de uno
- porque no lo tiene
- porque tiene lo que se quiere y no se tiene
- porque escucha Cristian Castro
25.1.09
23.1.09
22.1.09
Cruzar.
Me encantaría saber qué es, qué tiene el agua que presiona el botón de la reflexión, que despliega la imaginación. Quizás sea su movimiento, no existe otro como el agua, ondula agitada y en su meser refleja la quietud, el equilibrio y una pisca de paz. Enfrente hay una isla, presumiéndose lejana, como lo inalcanzable se muestra siempre tentador. Será placer lo que provoca el gasto de energía, la tiranía masoquista del supercansancio que lo inalcanzable, lo que no se deja atrapar. Esta tarde parece actuar el momento después de un gran torbellino lleno de tierra, basura y espinas, donde todo eso se ha limpiado, queda el silencio flotando sobre un lento pulso. Alguna vez toca llegar al borde con desesperación, en esos días se sueña con cruzar, la isla se disfraza de escape urgente. En cambio, esta ocasión sirve de inspiración y vuelo, de mirar al río, dejarlo reflejar mi calma, el quieto pero móvil espejo de no moverme del mirar... volviendo a respirar.
A ver si lo evitás.
Es tarea complicada saber poner a jugar la hiperpercepción, la del instinto humano, o el que supimos incorporar gracias, o a pesar, de específicas experiencias. La complicación se presenta a la hora de pulirla, , de convencerla para usarla a favor, y no como una condena a la verdad. Simpatizando con ese olfato explorador (casi siempre acertado; quiero creer que "casi"), teniéndolo de buen acompañante nos encontramos gente precisa y consejos profundos, lugares justos y rencuentros exactos. Así todo va zigzagueando entre verdades suaves y verdades ásperas, pero quien hipersensible nace no podrá jamás salvarse de las verdades. Tiene el mismo filo que la memoria, hay memoria dócil y memoria necia, pero siempre hay recuerdos si se tiene memoria. Pueden ser, la hiperpercepción y la memoria, una combinación certera, que puede llegar a un sufrimiento eterno y constante, o a una apacible salvación. Hay situaciones que se presentan repentinamente, como todas las situaciones, donde los sentidos no se callan y la piel no deja escapar ni permite evitar, mostrándonos fuera de tiempo o de frecuencia por no poder silenciar los ojos olfativos, por querer y no lograr silenciarlos, o incluso nunca más volverlos a poseer. Aún así, en el fondo no se olvida el valor de sentir hasta el más ínfimo tono de transparencia, y jamás se niega, así como jamás se entrega; la cuestión es la tarea de que no sea triste la verdad.
1.1.09
Fumado seas.
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