20.6.10

Oculta la verdad

Yo investigo. Cuando escribo disfrazo con hermosas palabras, una realidad. Hasta que no lo entiendo no lo gano. Lo entendí, ya no me interesa. Desviando la atención, de aquello que tiene más poder. Si le regalo mi indiferencia se va, si se va, tengo a qué detener. No me hagas sentir transparente, que ya no quiero desaparecer.

4.6.10

Todo en algo


Algo lo complica todo, lo vuelve todo tan indeseable, denso, algo que hace de la vida diaria una organización sin sentido. Afecta también al pasado, aquel que parecía un lugar a donde siempre volver, una alternativa siempre disponible, un ayer que jugaba de vía de escape, ahora este algo también lo ha contaminado y le quitó su categoría de salida. Hoy el ayer ya no suena prometedor.
Ha aniquilado hasta la última razón, hasta a aquella prácticamente de ficción, útil al fin, porque de algún modo se volvía verosímil y así funcionaba de motor. De una veloz manera va arrasando con cada rincón, con cada refugio, esos donde habitan los motivos, unos pequeños espacios que guardan hasta la última de las luces, donde uno encuentra algún escurridizo para qué. No va dejando rastro, con un truco perverso enciende la oscuridad, como un medicamento moral que elimina hasta la más pequeña de las alucinaciones, los delirios que crean algún modo de vivir. Haciendo del mundo una fea máquina de color gris, siempre igual, llana y sin motivos.
Hasta el infinito puede alcanzar este algo, tan desalmado, con sus borregos pisoteando cada pieza de la obra, como una venganza oriental, despiadada, ilimitada, sádica, hasta los máximos niveles. Este algo que fastidia, que a todo lo que nace lo contagia, un algo que no permite abrir los ojos, pero aún así, claramente deja ver mi reflejo en él.



Pero No

Piensa en subir, respira y se repite que no, mejor aguardar, alguien tirará la primera piedra, y quizás, para aquel momento, tenga ganas de responder, de contestar el piedrazo. Sale y camina por su imaginación, piensa en ella, carismática y brillante, con su boca llena de víboras que se despliegan con una preciosa gracia, de modo tan agradable que no parecen tan venenosas.
El no se engaña, sabe que detrás de todo sí lo son.
Un sí, un paso y ahí va de nuevo: el auto-boicot. Pero ahora, de regreso su fantasía y ella, ella que ríe y gesticula, con esos ojos que todo lo expresan, que coordinan en un ritmo perfecto con sus palabras, que le explican los sentidos que está dando. Recuerda, ese sentido puede cambiar; él sabe que ella no es tan estable como intenta aparentar, él no es de ese montón que cree en esa bien actuada seguridad. Lento se va secando, progresivo… terroríficamente continuo.
Teme un día despertar y estar definitivamente solo, aunque más le teme a encontrarse conformado, que sería peor que estar solo, que sería aún más terrible que vivir sin ella. No encuentra más que esas opciones, porque salir a buscarla es complicado, tanto como vivir con su sombra, pero al menos esta lo deja estar de este lado, sentado, controlado, estable.
Sin embargo, en esa calma donde todo está bajo su mando, él la imagina, escucha sus risas, el perfume que dejaba su alegría, su ingenio maldito, cómico, sus seductoras verdades. Se decide nuevamente por el no, las piedras de Renata son muy pesadas, no podría resistir sentado, tendría que subir, tendría que saber sostenerlas. Mejor la nostalgia, mejor seguir estable, ahí va, y de nuevo elige el más acá, desde donde fantasear con las cosquillas de su mirada sobre él.