13.4.08

Mis ojeras son tus noches

Pronto cuando no esté en este lugar
donde nací, donde no aprendí a vivir,
te vas a acordar de mí.
Perdón si alguna vez
no me di cuenta y no estabas contenta
tampoco estuve ahí
no te vi otra vez.
Y ciego, ciego, no supe ver
sordomudo y sin aliento
y en el viento me perdí,
me volé, me fui volando.
Volando a donde nunca se vuelve sin volar
pero no sé volar,
ni sé manejar
ni me sé controlar.























Calma.








Hablamos del pasado
y del devenir,
mientras mi espíritu
saboreaba el ahora,
mis carcajadas brotaban
frente al ayer.







4.4.08

De sangre

Tiempos de encierro, caminando entre los espejos de la tristeza, qué fría se siente la multitud cuando algo se derrumba en el baúl de los lazos.

Un pecho presionado, se siente cómo la ansiedad de un misterio empuja desde el estómago, dándote ganas de correr, sin embargo la lanza manchó de sangre la brújula.

La mente se vuelve gritona, callando el murmullo del asfalto, apagando las sombras que giran en derredor, pensamientos turbios que no respetan el bienestar, pensamientos turbios que quisieras silenciar.

Tan desierta de sonrisas, la cara ausente de tanta desolación, solo pisas veredas, tan pesadas las pisadas de la frustración.

Es que las ilusiones tiemblan ante un leve soplido, son frágiles y tan fáciles de matar.

Preguntas sin escrúpulos, respuestas sin piedad, no sirven las soluciones, esta vez se necesita un antídoto para las reflexiones, que como hienas se devoran tu paz.

¿Para qué despotricar, si finalmente terminará?

El ruido de la vida se ve tan mudo, como si tu silencio aullara, como si tu dolor se derramara por la mirada, siempre ciega cuando se terminó eso que estabas por comenzar.

Será cuestión de decisiones, aunque ya no sepas de qué son estas riendas, habrá que salir a buscar, habrá que esperar, habrá que hacerse cargo de este derrumbe.

Todo como un boomerang, tantos minutos de risas y flores, se cobran con tantos minutos de lágrimas y tumbas, como un circulo, como el amor y el odio, como la alegría y la tristeza, arriba o abajo, siempre terminando.

La escisión del Yo en el proceso de defensa.





X

Micaela piensa mucho
y a cada rato,
sobre cómo ser "felíz"
aunque la vida se empeña en demostrarle
que la clave (justamente!)
es pensar menos
(pero ella sigue pensando)


XIII

A Micaela,
muchos le dijeron
que si se equivocaba mucho
nadie iba a quererla
Ella se pregunta
si en sus casas
habria algun espejo...

I

La cama revuelta
y las ganas de seguir durmiendo.
Amábamos los domingos
o al menos queriamos alguno que otro diferente
Eramos tan jóvenes.






EN LA ESTUPIDEZ DE ESTOS DIAS QUE HACE, QUE VIVIR DONDE SE VIVE SE VUELVA INSOPORTABLE HOY, DUERMO CONMIGO




Micaela.








Tan doble que habla de ella sin serlo, que siente de a dos y comparte su propio karma con otra que vive dentro de ella, con otra que la ama y castiga.













Puff !







Nadie se banca nada porque sí
Si lo entendés lo ganas
Si lo ganas te escapas
Desatándose de los cadáveres
Así hay que escapar.




2.4.08

Guerra de silencio


Tu voz retumba en mi cabeza, seguro porque hace mucho que no te escucho, no quisiera querer dejar de oírte, como si todavía existiría el “no pasó tanto”. Pasó tanto que a tu perfume lo olvidé, al igual que tu piel, un poco más quizás. Con tus ojos me veo seguido, con ellos me critico, con ellos me perfecciono. Sin embargo cuando miro tus ojos, cuando me los encuentro con los míos puestos, los piropeo, les digo que son ojos muy cálidos; siempre que termino de decirlo, los beso y me voy pensando en ellos. Hasta que vuelvo a buscarlos, o simplemente los encuentro junto a mi, como custodiándome, como si quisieran hacerme creer que vos todavía andas por acá, como si quisieran hacerme creer que no te olvidé. Ya no les creo nada, son solo ojos presumidos, solo me acerco a ellos cuando tienen alguna utilidad, de lo contrario prefiero el exilio. Tus partes, o solo las que recuerdo, cuelgan a mi alrededor, entre otras partes, que no son tuyas, tampoco mías, son otras que también robé. A tu boca la besaría en cada uno de mis recorridos, recorridos lentos hacia otras partes, unos brazos que encontré, unos brazos que robé. En mi trinchera, pero sin olvido, están tus manos, entre bocas que robé por piedad, una cortesía de mi parte para los que no me mostraron alguna utilidad. Con tus manos me divertí, también me escondí, pero demasiado abajo, me llegó a dar fobia salir de allí, su utilidad se hizo necesidad, y la necesidad jamás será servidumbre. Por eso mejor dejarlas en el sótano, hay que protegerse de la protección ajena, te hace creer que vos solo no podes. Temblando paso por tu cuello, está en cada esquina de la habitación de mis tentaciones, tiemblo porque siento miedo de mis tentaciones, me suenan a juegos de poder, los reconozco y les temo. En la habitación de mis tentaciones, todas las partes robadas que cuelgan ahí son perfectamente suaves, hermosas, delicadas, partes que tanto me gusta lamer. Hace un tiempo voy una vez por semana a ese paraíso, los jueves paso a oler una delicia, una sangre violenta que me encanta beber. Me estuve entreteniendo tanto emborrachándome con esa bebida ardiente, que olvidé que no te quería olvidar, o quizás olvidé que te quería esperar. Una última confesión, la última verdad: aunque me divierta, tiemble, sienta, beba, sufra, sonría, vuele, huela, salte, salga, vuelva, grite, parezca, escape, entre tus partes colgadas, entre mis pertenencias robadas… solo espero al hijo de mi soledad.

Nunca seremos libres


Entre la sangre de mis sueños acolchonados, mis alas negras quedaron por el piso, un cuervo de alas mojadas me volví. Pecados sin culpas cayendo sobre mi lomo, como un pasado, como el fin del vuelo. Victima sin asesino ni ladrón, mendigando calmantes, escupiendo a la piedad, sigo siendo victima aunque ya no sé de qué. Negando el perdón, existe el delito, sigo sin encontrar la paz que implica culpar y castigar, he olvidado responsabilizar al exterior. Alimenté tus bestias solo porque son tus virtudes, solo porque son tuyas, solo por respeto. Como un personaje de cartón volteado por un débil soplido, siempre engañando al enemigo, perdiendo el tiempo en disfraces, como una roca debí continuar siendo. Quiero volver a ser un cuervo negro de garras cizañeras para atacar antes de temer. Pasaré largos ratos en la oscuridad y el silencio, un autismo sanador me dará el tiempo necesario, un autismo sanador congelará el incendio y quemará el derrumbe. Otra vez mi soledad me interroga por despecho, tan irónica me pregunta porqué la abandoné, tan inteligente me asegura que muy mal elegí. Sus caricias son heladas pero sus soplidos fríos me refugian del engaño y los teatros de lograr imposibles, de creerse dignos de abandonarla, de confiar que ya no estamos solos. Habiendo caminado entre la bazofia de las mentiras, hubiera preferido seguir en el ataúd a sentirme agitada de tanto pulso, de tanta electricidad. Mis peores modales se sienten defraudados, solo quedó mi esencia de niña lastimada por sus propias ilusiones de dejar de serlo.

Será Mejor Así.

Enfrentados


Han ido girando lentamente, encimándose unas a otras, todas a su tiempo, moviéndose a favor de esta simbiosis de lejanía, las piezas del mundo se han acomodado para nosotros. Como si el azar haya ido besando cada minuto, cada paso mío por el mismo recorrido hasta tu puerta, cada camino de tus pupilas hasta las mías, cada sonrisa que nos recupero la alegría, una nueva risa. Como si el azar hubiese acariciado esta partida, como si el azar nos haya enfrentado los cuerpos. Las esquinas fueron haciéndonos doblar, el viento fue soplando para esta dirección, cada una de las jugadas, cada silencio y cada pausa. Los desencuentros necesarios, cada uno de nuestros actos desencadenaron a nuestro hoy, hay un hoy nuestro, hay un hoy y hay un nuestro gracias al complot de nuestras ganas. Rebobinando los capítulos, como despegándonos de nosotros mismos para verlos actuar de espectadores, uno puede percibir cómo es que todo sucedió para que ayer desencadene un mañana, como hoy producirá ahora tu insinuante sonrisa. Puedo ver mi imagen, una de silencio, como de reflexión, como una imagen calma producida por una batalla de pensamientos alborotando las voces interiores, haciéndose escuchar, una imagen que hoy puede ser que se repita, pero muy distinta será lo que desencadene. Porque cada movimiento es el indicado, en el minuto exacto donde debía realizarse, un desplegar a la hora justa, un despertar a tiempo. Seguir sin darse cuenta cómo es que vamos manobrando la dirección para donde queremos, sin notar que el azar esta a favor de nuestra elección. Es necesario conocer nuestra voluntad para asegurarnos el poder de elegir y mandar. Perfecta sensación de sentarse a mirar en el aire partes de una historia teniendo ganas de un “otra vez”, tranquilidad de no sentir arrepentimiento por haber entrado aun sin saber si era la mejor de las puertas abiertas. Calida corriente que se transporta por la sangre al pasear por fotografías mentales de una trama que fuimos eligiendo, siempre sin obligación de compra, hoy tenemos una colección de satisfacciones y tranquilidades brindadas por estar donde se quiere. Sin calcular, sin prevenir, el mundo se organiza, sin confesarlo se han ensamblado donde debían las células del universo, una buena señal de lo bien que encajamos.