2.4.08

Enfrentados


Han ido girando lentamente, encimándose unas a otras, todas a su tiempo, moviéndose a favor de esta simbiosis de lejanía, las piezas del mundo se han acomodado para nosotros. Como si el azar haya ido besando cada minuto, cada paso mío por el mismo recorrido hasta tu puerta, cada camino de tus pupilas hasta las mías, cada sonrisa que nos recupero la alegría, una nueva risa. Como si el azar hubiese acariciado esta partida, como si el azar nos haya enfrentado los cuerpos. Las esquinas fueron haciéndonos doblar, el viento fue soplando para esta dirección, cada una de las jugadas, cada silencio y cada pausa. Los desencuentros necesarios, cada uno de nuestros actos desencadenaron a nuestro hoy, hay un hoy nuestro, hay un hoy y hay un nuestro gracias al complot de nuestras ganas. Rebobinando los capítulos, como despegándonos de nosotros mismos para verlos actuar de espectadores, uno puede percibir cómo es que todo sucedió para que ayer desencadene un mañana, como hoy producirá ahora tu insinuante sonrisa. Puedo ver mi imagen, una de silencio, como de reflexión, como una imagen calma producida por una batalla de pensamientos alborotando las voces interiores, haciéndose escuchar, una imagen que hoy puede ser que se repita, pero muy distinta será lo que desencadene. Porque cada movimiento es el indicado, en el minuto exacto donde debía realizarse, un desplegar a la hora justa, un despertar a tiempo. Seguir sin darse cuenta cómo es que vamos manobrando la dirección para donde queremos, sin notar que el azar esta a favor de nuestra elección. Es necesario conocer nuestra voluntad para asegurarnos el poder de elegir y mandar. Perfecta sensación de sentarse a mirar en el aire partes de una historia teniendo ganas de un “otra vez”, tranquilidad de no sentir arrepentimiento por haber entrado aun sin saber si era la mejor de las puertas abiertas. Calida corriente que se transporta por la sangre al pasear por fotografías mentales de una trama que fuimos eligiendo, siempre sin obligación de compra, hoy tenemos una colección de satisfacciones y tranquilidades brindadas por estar donde se quiere. Sin calcular, sin prevenir, el mundo se organiza, sin confesarlo se han ensamblado donde debían las células del universo, una buena señal de lo bien que encajamos.

No hay comentarios.: