29.2.12

Enquilombada


Soy una persona que acumula lo que popularmente se llaman "PORQUERIAS", si bien no adhiero a ese nombre. Estoy segura de que a lo largo de mi vida, en alguna vuelta vertiginosa a las cuales me suelo entregar (aproximadamente cada 2 o a lo sumo, 3 años) sé que va a surgir la posibilidad de utilizar aquello que todo el resto del tiempo me resultó innecesario. "Mugre", digamos. Mi casa está repleta de bolsas de consorcio, cajones y cajas de millones de artículos que no utilizo, que son estéticamente desagradables, en su mayoría estorban, nunca sé dónde ubicarlas y sin duda, me invaden la casa de una imagen de caos, desorden y falta de limpieza. "Mi casa"... hablemos a cara lavada, mi vida toda, en la faceta que me busquen está lleno de objetos, entes e ideas que me otorgan mi principal adjetivo: Enquilombada.
Esta falta del mínimo de pulcretud la justifico, EN ABSOLUTO, a este monton de todo que me sirve para algo socialmente beneficioso. Muchas veces intenté cambiar, de hecho, de vez en cuando hago una "limpieza"; pero siempre resulta escasa, como si no hubiese tirado nada. Siendo que cada pertenencia que dejé ir a cualquier destino, fue todo un acontecimiento forzoso para mi psiquis. Nunca las quiero tirar, pero no caben todas y para tener algunas, tengo que desechar otras. No es que tiro y punto, se trata de toda una filosofía. Estoy dejando posibilidades fuera de mi vida.  Son caminos que digo: No voy a elegir. Como por ejemplo los strapples de mis 15 o 16 años, o los encendedores sin gas y con chispa, o viceversa. Y el resto se acumula, todo el resto que algún ser humano quiera imaginar, desde placares repletos, hasta la lista del MSN con 1200 contactos completamente desconocidos o de larga data, quienes jamás me ven, porque siempre me conecto "invisible", "desconectada" o "appear offline". Lo hago para elegir yo con quien establecer una conversación, y ser quien inicie el diálogo. Sí, mambitos por todos lados.
Lo que acumulo lo tengo porque siempre quiero que todo cambie, porque me gusta tener la mochila casi lista, y las herramientas para salir a andar por donde quiera, cuando el mundo pulcro y productivo me agovie, para perderme a jugar con mis porquerías.

No hay comentarios.: