Tengo un remolino mental y no puedo encontrarle el centro. Todo se va arrastrando hacia él, algunas imágenes van mas rápido que otras, no tan violentas. Si intento razonar, me pierdo contra la marea, intento desandar los nudos, y solo logro perderme ahí, en algún rincón del "¿qué me pasa?". Me exploro hasta ahogarme en alguna turbulenta pregunta, de esas pantanosas, de las que salís siempre dejando un poco enchastradas las huellas. El vicio del manoseo sentimental se basa en la soledad, un acontecer que no necesita mas que de mí, sólo mi pensamiento desordenado, con las ideas volando en forma centrífuga. Recuerdos, sensaciones, sueños, verdades, respuestas, todos girando hacia el silencio. El silencio de la nada.
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