8.1.10

Ojalá los olvide



Insulsas, así terminaban resultándole sus pasiones, pero no solo pasaba con él, esto ocurrió con todos y cada uno de los tipos de su vida. Se volvía desapasionada y fría ante esas artes que antes la atraían, las mismas que la habían tentado a estar allí, frente y solo para ella.

Puede que funcionara como un veneno para arrancarse el

fracaso, talvez olvidaba la guerra cuando resultaba perdedor, ya en el caos final dormía tranquila. Cuando luego de unos años despetaba, el atrás se veía insulso, o solo su reflejo, por encontrarse ella ya desposeída de todo lo que la había capturado hasta la imaginación. Así el pasado a Renata se le volvía ajeno por distante, lo miraba indiferente, lo ignoraba por extraño a ella.

Si existía un problema, una falla del veneno, sin duda se trataba de aquel en donde el pasado despertaba por su voluntad, por sus ganas de saborear a Renata, cuando el ayer entraba a la habitación de hoy y zamarreaba las

ropas de la mujer que lo había resignado. Ahí terminaba la efectividad del veneno del olvido y la indiferencia que ella consumía para poder olvidar las guerras perdidas. Sin saber si por bien o por mal, los distintos bloques y pedazos del ayer, pocas veces la extrañaban tanto como para volver para despertarla; más aún si ya lo habían hecho anteriormente, resultaba que el precio de volver que el pasado a ella debía pagarle era la calma, la paz que se logra con su ausencia, en la mayoría de los casos era una estado de suerte lograr desapasionar a Renata.



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