Quedará en las sombras, con la melancolía a cuestas y mi dolor raspándole los tobillos. Pensará en volver, en hacerlo distinto, soñará el perdón, el mio, el de otra; más querrá el de él, y ninguno tendrá. Mañana lo volverá a intentar, otra vez desde el principio, convencido de que podrá estar, aunque se lo crea, aunque lo invente, no hay cambio, no. A la noche el cenicero, el techo, la música, y mi sonrisa romperá su garganta, llenandola de cemento, hechas cristales despedazados mis palabras. En su pecho el remordimiento, en lugar de mi cara; donde ayer estaba mi piel estará el aire, el aire denso del olvido. Vicios y sin nombres, luces, sonidos altos, itinerarios sobrecargados, proyectos ambiciosos, nuevas curvas, y sin embargo, mi lugar será espacio vació y acuchillante, puro pesar. Querrá lo que no tiene, por extrañar lo que perdió, dejará ir lo que quiso ser de su pertenencia, que ya no tiene, que ya no espera, que ya no vuelvo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario