16.1.08

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Vacío, inestabilidad y una densa sensación de haber vuelto al punto de partida. Silencios que gritan pidiendo que esa perdida mirada vuelva a detenerse en nuestra dirección, que esa flecha vuelva a buscar nuestros órganos, una delicia que se ha escapado. Un mental eterno momento donde la sensación de Necesidad, eso que es lo único que logra quebrantar y empujar del trono a la independencia, eso que algunos llaman decisión propia, habiendo algunos otros que prefieren llamar Poder Sobre/De Sí Mismo, como sea, todo eso queda tirado sobre el asfalto y la Necesidad se ríe a un costado, en cuclillas, ironizando al malroto desde el cordón mientras que apoya su cara sobre sus rodillas.

Doloroso y placentero es el darse cuenta que nuestra libertad se ha ido. Por unos largos días no nos haremos cargo de nosotros mismos, le entregamos nuestro ser a cualquiera que se cruce en el tiempo indicado y dejamos que tome las decisiones sobre nuestras vidas, esas que nos cansan tanto cuando las vidas son nuestras porque andamos en libertad.

Pero el pozo oscuro todavía no ha llegado solo estamos cayendo al vacío , todavía falta el percibir, por fin, el fin.

¿Cuál es el fin?. El fin total de la oscuridad, el terrible golpe, la fractura interior llega cuando entregamos el mando y lo desprecian, o peor aún, cuando no notan que los hemos entregado. La respuesta negativa, esa que duele eternamente (en aquel mental momento) de entregar nuestra libertad y que NO nos devuelvan con la suya.

Simplemente porque nos quedamos sin nada sobre donde ejercer nuestro poder, perdimos nuestras vidas y no nos devolvieron otra a cambio. Ese es el fin.

Perdidos nos arrastramos a voluntad del que ahora aplica su voluntad sobre nuestros arrastrados cuerpos perdidos. Vacío absoluto, tormenta de sensaciones, una nube de humo tóxico para lo sentimental, y pérdida de todo, eso que el suicida dice que le han robado: las ganas de estar vivo.

Todo eso en un momento denso donde la Necesidad De Otro golpea y tortura, nuestra vida bajo nuestro mando agoniza, y solo sentimos la angustia que nos devora las entrañas al darnos cuenta que volvimos a sentir La Indiferencia. La Indiferencia de aquello que tiene en sus manos nuestras vidas y no le interesa es el golpe del fin del pozo. La Indiferencia es el fin.

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