Siendo una mujer optimista, sin grandes quejas a la vida, con una buena relacion respecto a ella, con muchos valores, muchos piropos que le he regalado, francamente ahora puedo decir: sé que no sigue todo igual.
Nada me sorprendió, el dolor se debe a la confirmación de tanta sospecha. Nada más.
¿Por qué creer? Porque confiar es una pantalla, donde intentamos ver que no es tanta la mentira.
La verdad anda lejos de su boca, prefiere la vida de rata y esquivar los golpes, no es malo, es su elección. Claro que en mi opinión es sumamente baja su postura, pero entiendo las diferencias de capacidades. Algunos sirven para enfrentar y otros para escapar, así sobrevive cada uno a esta rueda loca.
Uno siempre deberia esperar el vuelto, saber que todo tiene su precio, que inevitablemente, para seguir hay que pagarlo, que algo siempre hay que perder. Sin embargo... ahí se encuentra uno, sonriendo como un adolescente cursi, creyendo que nada puede estar mal, que esto es distinto, que no hay de qué dudar. Los engaños también son útiles, pero los desengaños son transformadores.
No pretendo aprender nada específico de toda esta vuelta, quisiera salir caminando con alguna mueca de ironía, pero sin nostalgia, sin nada por lo que volver atrás. Quiero dejar morir todo, llenar de kerosene y encender un cigarrillo brutal, que encienda los recuerdos, que deje en su lugar mucho olvido, mucha nada.
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