Algo lo complica todo, lo vuelve todo tan indeseable, denso, algo que hace de la vida diaria una organización sin sentido. Afecta también al pasado, aquel que parecía un lugar a donde siempre volver, una alternativa siempre disponible, un ayer que jugaba de vía de escape, ahora este algo también lo ha contaminado y le quitó su categoría de salida. Hoy el ayer ya no suena prometedor.
Hasta el infinito puede alcanzar este algo, tan desalmado, con sus borregos pisoteando cada pieza de la obra, como una venganza oriental, despiadada, ilimitada, sádica, hasta los máximos niveles. Este algo que fastidia, que a todo lo que nace lo contagia, un algo que no permite abrir los ojos, pero aún así, claramente deja ver mi reflejo en él.
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