Me sugirieron que escriba todos esos recuerdos nuestros que quisiera que el tiempo no estropee, y siendo probable que mi memoria continúe deteriorándose, es acorde concordar. Esta lista de tesoros compartidos con vos quizás sea eterna, un sinfín de anécdotas que contaré al mundo, cuando me pregunten por vos aquellos que no tuvieron el agrado de haberte escuchado decirles: “un placer que me hayas visto bien”.
Más allá de los recuerdos que quiero grabar y perpetuar en estas letras, considero fundamental volver indelebles tus mensajes, la inconsciente enseñanza que le regalaste al universo y a estos pasajeros que cruzaste en tu recorrido.
Todo queda abreviado, sintéticamente explicado con la palabra “LIBERTAD”, no solo la de tu vida, no solo la de tu forma de existir sino que con libertad me refiero también a la mía, a la que tenia al respirar tu refugio, al saberte vivo. Amo la presencia que imponías al estar, al hablar, al llegar, como también amo esa poca (nada) prudencia para decir todo lo que tanto pensabas, lo que poco ocultabas, la que (como pocos) espero heredar. Tus ideales y tu apasionada manera de practicarlos, esa particular metodología de ser un destacado personaje de inteligencia extrema e inolvidable.
Pensar que hay personas que pasan por esta vida sin rebeldía y sin riesgos… pensar que hasta ese tipo de sujetos dejan sus huellas hundidas, me lleva a preguntar ¿Cómo podrían no marcarse eternamente tu rebeldía y tus riesgos? ¿Cómo se haría para olvidar tu libertad?
Tuviste todo, hasta la facilidad para perderlo, como un vicio para salir de nuevo a buscar, esa adicción a empezar de nuevo, sin siquiera la nada misma. Junto y paralelo, tu alegría intacta, con tu conducta sumamente tachable y tu sonrisa inevitable y alentadora.
Has recibido un sinfín de demandas, reclamos, facturas y quejas causadas por tu soledad porfiada, por tu egoísmo a flor de piel, por tu megalomanía y tu egocentrismo, pero (porque siempre hay un pero) aún siendo todo un libro de quejas justificadas por su razón de ser, nadie es capaz de decir que lo hayas abandonado cuando en el sufrimiento se sintió boyando. En todas sus acepciones tu atención fue magnífica, minuciosa y acertada.
Aferrado a la vida, sin duda y sobre todas las otras cosas, aunque muchos opinen cruzado sobre tu extravagancia para viajar por este mar de latidos, amabas este paraíso terrenal, y ninguno más. Por eso entiendo y comparto tu disconformidad al llanto, al menosprecio de estar vivo, el culto a la enfermedad, a ese invento moderno del cual reíamos y renegábamos “la depresión”. Como un profeta, con tu lema de “con llorar no solucionás nada” forjaste tu ser indestructible y comenzaste a correr contra el tiempo, la cuenta regresiva se activó cuando el cuerpo te recordó que no era inmortal, que no quedaban muchas horas, solo las suficientes. Quizás sabiendo esto algunos logren entender porqué no dormías, porqué continuabas casi a los 60 con tu desenfreno veinteañero, con esa falta de respeto a la moral castigadora.
No fue gratis, aunque lo sufrían quienes te amaban, no te entendían y lo sabías, tenías bien en claro cuánto dolor eso causaba, me lo has confesado alguna vez. Pero ante todo el amor a la vida, no a la de otros, el amor era hacia tu vida. Por eso no aflojaste como te pedí, y hasta las 17.18hs no dejaste de repetirme que había que hacerle frente, con el ceño fruncido, con la sangre caliente. Para mí siempre serás invencible.
Primero la vida y (lo que para nosotros es lo mismo) la libertad, luego los seres que amas, esos eran tus valores, tus principios, tu filosofía y tu praxis.
“Somos perros verdes, María”. Definitivamente correcto.
No me permitirías que hable de lamentos, pero como tu herencia es mi desobediencia, digo con la mirada triste que te necesito para saber dónde buscan los perros verdes cuando el único otro de su especie se retira a descansar. Ya todo está dicho y ya todo lo sabés, para evitar el palabrerío solo voy a desearte: ¡Que seas libre, papá!
Tu clon.
1 comentario:
HAAAY AMIGA!
es tan cierto todo lo que escribiste que me asombra que hayas podido articularlo y ponerlo en palabras! admiro tu capacidad de sintesis.
Ayer justo me acordaba de "muerto el perro se acabo la rabia"...
sos digna hija de tu papa, nunca dejes que tu fuego se extinga, jamas.
pero tmb aprende de sus errores y no dejes que te pasen.
te quiero muchisimo amiga!
fin del comunicado.
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