Barrí de mis pisos los fríos desechos, perfumé mis rincones, cerrando la puerta de ayer.
Todo lo que está del otro lado hoy no es imprescindible, porque lo mío está adentro, lo mío es lo limpio, es esto que huele a encuentro, es esto que sabe a comienzos eternos y despedidas inalcanzables.
Será a la manera de olvidar el mando, para sembrar mi tierra sin terremotos y sin tóxicos contaminantes. Escapa de la moralidad, escapada del deber y del decir ajeno, los motivos están lejos de todo eso, es que mi nuevo suelo requiere que renueve, reinvente, y ame, que pueda crear para él, que encienda su instinto cada vez que la calma lo duerma demasiado.
The best you ever had...

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