La pérdida es ganancia porque ya no quiero compartir el juego, estoy a un paso de salir de él, o de hundirme en sus círculos eternos. Lo siento llegar, voy perdiendo el trote, voy bajándome del vaivén adrenalínico de la paranoia que tus silencios e ignorancias me producen. No estoy sola hoy, hoy estoy conmigo, hoy me tengo a mí, y hoy no quiero regalarme a cambio de compañía vacía. Nadie vendrá por mí, nadie nunca volvió por mí, no tengo razón alguna para creer que esta vez será distinto, que vos seas alguien distinto, o que yo haya cambiado mi manera de echar a palazos todo aquello que sé que quiere retirarse de la partida. Voy a sentarme contra la pared y de espaldas a vos, voy a pensar todas esas cosas que no sé decir, que rondan mi mente invadiéndole todos sus espacios, que no se quieren formular, ni quieren ser dichas, ni olvidadas, que me gritan que corra, que es tiempo de huir. Se supone que todo seguirá su curso, vendrá lo oscuro y luego invadirá la luz, voy a sentirme libre de tormentos, voy a mirar atrás con odio y un tiempo después, sentiré nostalgia, encontraré mis ofrendas en el placard, esperaré por alguien más, o tu vuelta, o mi vuelta, hasta que de repente un día encuentre tu persona en la calle, te sonreiré pensando en cuando me hacías el amor, me daré vuelta y seguiré caminando imaginando tus ojos detrás de mi. La verdad es que me doy cuenta que no sé dejar todo atrás, nunca lo hice con nada, no creo que pueda esta vez, más allá que de porfiada lo vuelva a intentar. Lo que sí sé es no confundir que hoy no está, aunque sí viva conmigo, no está en mí, porque yo estoy conmigo, aunque me veas sola. Más vale que también pienso en que no sabés caerle bien a la insensibilidad, que no sos inmune a la gris sensación del vacío, quizás no te vayas de acá caminando con la mirada perdida y los ojos inundados, pero eso no dice que no te vayas de acá siendo un hombre triste y sin mi. Anoche decíamos “un egoísmo necesario para sobrevivir”; lástima, no es más que el engaño que se necesita para no ver cuánto miedo es el que nos está invadiendo, nos ayuda a creer que lo vamos a exterminar, empezando por nombrarlo egoísmo, luego saliendo de donde estemos. El miedo disfruta el seguirnos a donde vayamos, a donde estemos ocultos, no le cuesta nada, y sabe muy bien que aún ninguno sabe estar a salvo de él. Por él anoche decíamos lo que decíamos, por el miedo anoche no me moví, porque tuviste miedo me quisiste correr, y porque tenés miedo hoy estás acá, sin mi, porque yo estoy sola, conmigo, porque no puedo detenerme estoy conmigo, y porque no sé olvidarme de vos estoy sola, conmigo diciendo que odia saber que si me podría olvidar de vos, ganaría perdiéndote.
7.4.09
Perder y ganar
La pérdida es ganancia porque ya no quiero compartir el juego, estoy a un paso de salir de él, o de hundirme en sus círculos eternos. Lo siento llegar, voy perdiendo el trote, voy bajándome del vaivén adrenalínico de la paranoia que tus silencios e ignorancias me producen. No estoy sola hoy, hoy estoy conmigo, hoy me tengo a mí, y hoy no quiero regalarme a cambio de compañía vacía. Nadie vendrá por mí, nadie nunca volvió por mí, no tengo razón alguna para creer que esta vez será distinto, que vos seas alguien distinto, o que yo haya cambiado mi manera de echar a palazos todo aquello que sé que quiere retirarse de la partida. Voy a sentarme contra la pared y de espaldas a vos, voy a pensar todas esas cosas que no sé decir, que rondan mi mente invadiéndole todos sus espacios, que no se quieren formular, ni quieren ser dichas, ni olvidadas, que me gritan que corra, que es tiempo de huir. Se supone que todo seguirá su curso, vendrá lo oscuro y luego invadirá la luz, voy a sentirme libre de tormentos, voy a mirar atrás con odio y un tiempo después, sentiré nostalgia, encontraré mis ofrendas en el placard, esperaré por alguien más, o tu vuelta, o mi vuelta, hasta que de repente un día encuentre tu persona en la calle, te sonreiré pensando en cuando me hacías el amor, me daré vuelta y seguiré caminando imaginando tus ojos detrás de mi. La verdad es que me doy cuenta que no sé dejar todo atrás, nunca lo hice con nada, no creo que pueda esta vez, más allá que de porfiada lo vuelva a intentar. Lo que sí sé es no confundir que hoy no está, aunque sí viva conmigo, no está en mí, porque yo estoy conmigo, aunque me veas sola. Más vale que también pienso en que no sabés caerle bien a la insensibilidad, que no sos inmune a la gris sensación del vacío, quizás no te vayas de acá caminando con la mirada perdida y los ojos inundados, pero eso no dice que no te vayas de acá siendo un hombre triste y sin mi. Anoche decíamos “un egoísmo necesario para sobrevivir”; lástima, no es más que el engaño que se necesita para no ver cuánto miedo es el que nos está invadiendo, nos ayuda a creer que lo vamos a exterminar, empezando por nombrarlo egoísmo, luego saliendo de donde estemos. El miedo disfruta el seguirnos a donde vayamos, a donde estemos ocultos, no le cuesta nada, y sabe muy bien que aún ninguno sabe estar a salvo de él. Por él anoche decíamos lo que decíamos, por el miedo anoche no me moví, porque tuviste miedo me quisiste correr, y porque tenés miedo hoy estás acá, sin mi, porque yo estoy sola, conmigo, porque no puedo detenerme estoy conmigo, y porque no sé olvidarme de vos estoy sola, conmigo diciendo que odia saber que si me podría olvidar de vos, ganaría perdiéndote.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario