Si la idea del fracaso académico me sigue brindando estas dobles alegrías, dejaré que me atormente el resto de la carrera. Está bien, agonizo bastante los días previos a lo concreto, pienso e imagino en volver a esa hoja, a ese momento y con esa lapicera enmendar mi pasado. Cuando me persigue el terrible fantasma de aquel que puede cambiar mi estado anímico por simples números escritos a velocidad, como aquello que se escribe al pasar. Como si eso no me preocupase hasta que llegue, y si es peor de lo que pude imaginar, me torturará hasta reivindicarme. La doble alegría es shockeante, hoy me dejó perpleja, era demasiado superior a lo que pronosticaba, excedio mis límites de horizontes esperados. Y si fuese sólo eso.
No sólo aprobé, sino que además promocioné
No sólo promocioné, sino que además con 10.
Hay nota superior?
Amén, pero como yo quiera que sea.
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