Siempre he sido la oveja negra de mis familias, estuve forzando a olvidarlo, evitando la certeza de que llevo el don de denunciar injusticias y la maldición de agitar el polvo de todos los abusos que silencian. Me han/he excluido, por salpicar a todes con mierda, con su propia mierda, con la mía que aun hoy no me ha podido hundir
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